Significado
Princesa,señora, de origen bíblico.
 

Variantes
Sarai,Sara, Sarah
 

Naturaleza Emotiva
Naturaleza emotiva, amable y condescendiente. Suave, cordial, sagaz. Ama la armonía de las formas y los métodos persuasivos. Le gusta sentirse alabado.
 

Naturaleza Expresiva
Es exigente. Se expresa en forma original en la intimidad y en la integridad. Se distingue por su delicadeza. Ama el buen criterio y el misterio. Busca la aprobación.
 

Talento Natural
Es mente de pensamiento desbordado. Se expresa como pensador inspirado que eleva las ideas y hace de cada idealización una realización. Recibe aumento en labores que requieren de la comunión de su pensamiento con la cosa pensada. Labores más bien cerebrales que manuales. Ama las cosas del pensamiento, más al crearlas que al disfrutarlas.
Podría destacar en profesiones como médico, enfermero, filántropo, abogado, escritor, pintor, bailarín o en labor comunitaria, sirviendo al público.
 

Historia larga del nombre
"Princesa", ese es el bello significado de la palabra hebrea Sarai. Es hermoso que te llamen princesa. Eso es señal de que quien así te llama, te ha entronizado en su corazón. Es tener la seguridad de que para alguien eres una princesa. ¡Claro que es un nombre seductor! ¡Claro que es halagador! Por eso sigue llevándose desde hace casi tres mil años; y mientras se conozca su valor, no desaparecerá. Seguirá siendo el nombre de las que han sido elegidas por el destino para ser princesas de corazones.

Santa Sara es una abadesa de principios del siglo IV, durante el reinado de Teodosio el Menor, que rigió su monasterio situado en la región de Libia llamada Sokhit Hmamou, en griego nitriothV nwmoV / nitriotes nómos (región de la sosa). Las fuentes de la época destacan la virtud de la abadesa Sara, que llevó la comunidad que gobernaba a uno de sus momentos de mayor esplendor. Recuerda el santoral romano otras dos Saras que merecieron el honor de los altares, por lo que pueden las que llevan este nombre celebrar su onomástica el 13 de julio, o bien el 12 de septiembre o el 9 de octubre.

Pero es de Sara, la mujer del patriarca Abraham, de donde proviene la grandeza de este nombre. En un pueblo de estructura patriarcal como lo son todos los que forman nuestro tejido cultural, el simple hecho de que la historia se ocupe de una mujer, es señal de la enorme relevancia que ésta tiene en la construcción de su pueblo. Es el caso de Sara, esposa de Abraham, mujer de belleza legendaria. Dos episodios de su vida confirman el irresistible atractivo de Sara. Primero fue en Egipto, donde el Faraón mandó incorporarla a su harén, convencido de que era la hermana, y no la esposa de Abraham. Colmó de dones a Abraham: le regaló "ovejas y ganado vacuno y esclavos y esclavas y asnas y camellos" (Gén. 12, 16). Cuando se enteró el faraón por las calamidades que Dios le mandó, de que Sara era intocable por ser la mujer de Abraham, los despidió a ambos con todo cuanto les había regalado. Volvió Abraham a las andadas con Abimelec, rey de Gerara: también éste hizo llevar a Sara a su palacio, convencido de que era la hermana de aquel gran jeque que se había instalado como extranjero en su territorio. Abimelec tuvo una premonición en sueños. Dios le dijo que devolviese a Sara, y así lo hizo. Pero fue la maternidad de Sara, en competencia con la de su esclava Agar, lo que marcó su vida. Un día que estaban peleando el hijo de ésta, Ismael, con su propio hijo, Isaac, decidió que aunque ambos fuesen hijos del mismo padre, tenían que seguir caminos distintos. Y de este modo se deshizo de la esclava y de su hijo, quedando ella como única mujer de Abraham, y su hijo como único heredero.

La historia de Sara nos rebela que fue una gran mujer no sólo por su belleza, sino también por su carácter y por su gran habilidad en el manejo de situaciones altamente conflictivas. Las Saras tienen en ella un espejo que no ha perdido el brillo a pesar del paso de los siglos. Su nombre fue una premonición de lo que fue su vida. Es lo que tienen derecho a esperar las Saras. ¡Felicidades, princesa!

 

Historia larga de sus apellidos
RAMIREZ: Apellido patronímico del nombre propio Ramiro. No todas las familias de este apellido tienen un único origen común.Los de León y Granada vienen de la casa solar que fundó junto a León un nieto del Rey D. Ramiro I.
Los de Madrid descienden de Garcia Ramirez, uno de los caballeros que reconquistaron la villa a los moros en el año 720.
Existieron solares de este apellido en casi todas las regiones españolas. 
Descripcion de su Escudo de Armas: Cada linaje trae sus propias armas, se recogen aquí algunas de las más comunes.
Los de Asturias traen escudo cuartelado en sotuer: 1º y 4º de azur con una caldera de oro. 2º y 3º de plata con cinco sierpes de sinople puesta 1, 3 y 1. Bordura de gules con diez escudetes de plata cargados de un castillo de oro.
En Castilla escudo terciado en palo: 1º de oro con tres bandas de azur. 2º de azur con tres flores de lis de oro. 3° de plata con un árbol de sinople. Algunos agregan un león rampante de gules empinado al tronco.
Los de Madrid: En campo de gules un castillo de piedra sobre ondas de azur y plata acompañado de dos cabezas de dierpe de oro, una a cada lado, cortado de sinople con un puente sobre agua sumado de dos torres, una almenada cargada en las almenas de una cruz de gules y con una bandera de plata, la otra torre sin almenas y con una escalera apoyada a sus muros.
En Aragón: En campo de sinople tres palos de plata.
Ramírez de Arellano: Escudo partido, 1° de gules una flor de lis de oro. El 2° de plata una flor de lis de gules. En punta una lor de lis de oro y gules partida en cada campo.

MARTIN:De origen francés muy extendido en toda España. El 27 de febrero de 1.891, Don Manuel Martín de Oliva y Homero fue nombrado Marqués de Nerva y en 12 de Junio de 1.891, doña Demetria Martín Baraya, fue creada Marquesa de Alonso-Martínez.